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¿Qué vamos a beber en el 2025?

Consultamos al oráculo, sobre el futuro del vino.


Siempre que comienza el año, leemos sobre las tendencias del vino, y también sobre cómo se presenta el escenario en Estados Unidos, el mayor consumidor global y uno de los principales destinos de las exportaciones del vino argentino.

Les adelanto que, para este 2025, no pinta que vaya a suceder nada exageradamente diferente a lo que se vaticinó para en 2024. Quiero decir que, muchas de las tendencias que ya se han estado analizando seguirán evolucionando. Otras, en cambio, parece que son nuevos desarrollos o novedades, que habrá que observar a lo largo del año.

Veamos a continuación, que nos dice el oráculo.

 

El vino blanco seguirá ganando popularidad frente al vino tinto.

Los datos sobre consumo de vino blanco y rosado parecen falsos cuando se leen, pero, aunque nos cueste aceptarlos son reales.

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) informó que el vino blanco representa ahora el 43 por ciento del consumo mundial de vino, un 10 por ciento más que en las últimas dos décadas.


En Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de vino blanco, el consumo aumentó un 65 por ciento entre 2000 y 2021. Mientras tanto, el consumo mundial de vino tinto ha disminuido más del 15 por ciento desde 2007, según el informe de la OIV. ¿Cómo afectará esta creciente preferencia por el blanco a la industria del vino?



Creo que a los países como Argentina, que han evidenciado un crecimiento cualitativo magnifico en materia de vinos blancos, desarrollando nuevos varietales y perfiles, esto representa una gran oportunidad y un gran reto a la vez.

Gen Z y Millennials, son los drivers que motorizan los cambios en los patrones de consumo.
Gen Z y Millennials son los drivers que motorizan los cambios en los patrones de consumo y otras tendencias en el mundo del vio para el 2025.

Las generaciones Z y millennials son determinantes

Centenares de estudios demuestran que los jóvenes beben menos, pero gastan más.

Los millennials son un grupo demográfico clave. Sabemos de su paladar aventurero y su preferencia por diversos estilos de vino, además de valorar las marcas con conciencia social y ecológica.


Pero más interesante aún es, el dato de Pew Research Center, que detalle que la Generación Z en los Estados Unidos, constituye unos 69,3 millones (nacidos entre 1997 y 2012, el 20,7 % de la población), y aproximadamente la mitad tiene la edad legal para beber y muchos claramente adoptan la moderación y limitan su consumo de alcohol. A ellos, las categorías de vinos bajos en graduación pero de gran expresión frutal resultan una tentación. 

"El mercado estadounidense en 2025 presenta un panorama complejo para el vino argentino, con oportunidades de crecimiento en el segmento premium, la diversificación hacia vinos blancos y de baja graduación alcohólica, y la adaptación a las nuevas experiencias de consumo. Los desafíos incluyen la intensa competencia, la inflación y la necesidad de conectar con las nuevas generaciones de consumidores, especialmente la Generación Z, cuyas preferencias aún no se conocen en profundidad. Para afrontar este escenario, Argentina debe innovar en productos, diversificar la oferta más allá del Malbec, fortalecer la promoción, optimizar recursos y trabajar en conjunto con el sector público-privado para adaptarse a las nuevas demandas del mercado, con un enfoque en la calidad, la diversidad y la sostenibilidad", un valioso comentario de Magdalena Pesce, CEO, Wines of Argentina.

El vino de 31,99 dólares es el nuevo vino de 12,99 dólares.

Concretamente, en el mercado americano, afortunadamente, mientras los precios han subido, las exigencias de los consumidores también lo han hecho.

El precio del llamado vino de "entry level" se ha estancado en alrededor de 12 dólares durante más de una década. Estos vinos se observan por parte de los jóvenes consumidores como de un perfil muy homogéneo y poco interesante, y por ese motivo no son atractivos. Sin embargo, si respaldan vinos de más de 30 dólares, dado que encuentran en ese rango referencias de excelente calidad y sabor y de diversidad.

Queda esperar, lo que ocurra con las medidas arancelarias que aplique la nueva administración.


El origen como camino a la premiunización

Por otro lado, los vinos territoriales, aquellos que expresan un origen, siguen siendo una tendencia fuerte, y los consumidores se muestran dispuestos a gastar más en vinos de alta calidad. Claro, hay que analizar, que entiende el consumidor por calidad. ¿Es el origen, es la producción escasa, es lo genuino, lo ecológico, o qué otro componente valora?


Sin duda con vinos con indicación geográfica, aquellos que son testimonios de una región, comuna, o vinos de pequeña parcela o finca, tienen su valor agregado. El vino argentino tiene una ardua tarea en este sentido, que no solo es la de comunicar, educar y evangelizar en este mandamiento del "terroir"; sino además competir con otros países que tienen unas cuantas horas de vuelo en esta misión de hablar del lugar o del terroir, como la razón de la calidad y del precio. Pero lo bueno es que Argentina tiene una geografía muy vasta para hacerlo y una legión de winemakers con el compromiso de llevarlo adelante.


Lo nuevo y lo clásico

El resurgimiento de las uvas autóctonas o nativas de una región, fue la respuesta a la necesidad de los consumidores que buscan experiencias únicas, novedosas o auténticas. Uvas menos conocidas pueden sorprender a quienes buscan aventuras. En este sentido los vinos naranjas, los vinos de velo, los pet nat, siguen ilustrando a los consumidores y son una de las tendencias en el mundo del vino para el 2025.


Pero, asimismo, hay un regreso a las regiones clásicas. En tiempos de incertidumbre económica, los consumidores van a lo seguro y se inclinan por los nombres familiares como un tinto de Bordeaux o Bourgogne, un cabernet sauvignon de Napa Valley, un Rioja o por supuesto un malbec argentino, pues son vinos que reflejan fiabilidad, prestigio y calidad.

 

Consumidor consciente y comprometido

El viñedo como granja, como componente de un proyecto sustentable y sostenible, es una tendencia.
El viñedo como granja, como componente de un proyecto sustentable y sostenible, es una tendencia.

La sostenibilidad y la sustentabilidad son factores críticos que influyen en las elecciones de los consumidores. Los vinos ecológicos y biodinámicos, abrazados por un proyecto que atienda al medio ambiente y a las necesidades sociales o económica regionales, están ganando popularidad, con un aumento de las ventas del 15% interanual.



A los consumidores les importa cada día más el impacto medioambiental de sus compras, lo que supone una oportunidad para los vinos comprometidos con las prácticas amigables.

Y claramente observan en estos vinos atributos de calidad, por los que están dispuestos a pagar.

 

El vino en lata llegó para quedarse

Vino en lata, llegó para quedarse. Representan practicidad, inmediatez y sustentabilidad.
Vino en lata, llegó para quedarse. Representan practicidad, inmediatez y sustentabilidad.

El embalaje del vino en 100% aluminio reciclado esta más que bien visto, obviamente para vinos espumosos, blancos, rosados o tintos, frescos y ligeros. La aceptación por su practicidad, sustentabilidad e inmediatez, que suponen estos envases portátiles, se observa en las tasas de crecimiento, así como en la incorporación por otros sectores como por ejemplo las líneas aéreas en vuelos internacionales.


Como hablar y que contar

Los que analizan el lenguaje y la comunicación, dicen que desmitificar, simplificar o “hacer que el vino sea divertido”, ya suena algo exagerado.

Habría que dejar de pensar que, la gente quiere que el vino sea sencillo, o reducirlo a poco, lo que da como resultado contenidos mediocres o repetitivos, incluso algunos prácticamente inocuos, de lo que mucho abunda en las redes.


El consumidor quiere saber de verdad, como nunca antes se interesa por lo que toma.

Y esto tiene sentido porque la complejidad y la diversidad del vino, son su gran atractivo, y no deberia perderse de vista a la hora de comunicar.

El consumidor quieren conocer y dejarse sorprender, pero tampoco es tan inocente de creer cualquier cosa. Tal vez la clave esta, en "volver a mistificar" el vino, de la manera más clara, didáctica y atractiva posible.


Te dejo estas referencias acerca de las tendencias en el mundo del vino para el 2025, que serán la guía para seguir armando tu cava. A disfrutar!.




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